Este fenómeno es más común durante:
– Fatiga extrema
– Falta de sueño
– Estrés o ansiedad
– Cambio de rutina (viajes, turnos de noche, etc.)
¿Qué hacer si te sucede esto?
1 Mantén la calma; recuerda que es solo temporal.
2 Respira lenta y profundamente.
3 Intenta mover un dedo de la mano, del pie o los ojos para “reactivar” tu cuerpo.
4 Una vez que te hayas recuperado, quédate tumbado unos instantes o vuelve a dormirte tranquilamente.
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