8. Lavado poco frecuente de toallas, sábanas y ropa
Incluso la piel recién duchada puede absorber olores de telas sin lavar.
Por qué es importante:
Las bacterias y los aceites se acumulan en la ropa de cama y las toallas y se transfieren al cuerpo.
Qué ayuda:
Lave las toallas cada 2 o 3 usos y las sábanas al menos una vez a la semana. Use agua caliente siempre que sea posible.
Una última palabra
Los cambios en el olor corporal son parte normal del envejecimiento y se ven influenciados por las hormonas, los cambios en la piel, los medicamentos y el estilo de vida, no por errores personales. La mayoría de los problemas de olor pueden mejorarse con pequeños ajustes, en lugar de medidas drásticas.
Si el olor persiste a pesar de una buena higiene, conviene consultar con un profesional de la salud. En ocasiones, pueden estar relacionadas afecciones como infecciones, cambios metabólicos o efectos secundarios de medicamentos.
Envejecer con dignidad implica comprender el propio cuerpo, no culparlo.