Al día siguiente, Léa me contactó entre lágrimas. Estaba en shock: se había enterado de que su madre había hecho sacrificios inmensos para mantenerlos. Esta revelación fue un duro golpe, un recordatorio de las dificultades que su madre había atravesado en el pasado. Se tomó un tiempo para reflexionar sobre su relación con su madre y todo lo que había dado por sentado.
Heredé sólo una planta vieja; la verdad que contenía lo cambió todo.